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Sueldo mínimo versus la ambición empresarial

Los empresarios y sus representantes políticos son poco imaginativos y muy "caraduras". Quieren pagar poco, ganar mucho, que el flujo monetario sea reducido, que de esa manera se contenga la inflación.

06 junio 2009


Como esta columna es escrita por sindicalistas, está de más decir que estamos de acuerdo que el salario mínimo debe subir. Pero también se debe recordar que esta discusión la vemos todos los años, por lo menos desde que existe un gobierno democrático.
Los argumentos en contra de un salario mínimo encuentran su principal justificación en la rigidez del mercado laboral y desempleo que este conllevaría. ¿Cuál sería el salario de mercado de las personas menos capacitadas si no existiera un mínimo? El salario mínimo permite proteger a los trabajadores más vulnerables de que su salario disminuya bajo el nivel de subsistencia. Los empresarios, como siempre, ya están exigiendo a la autoridad que se congele el reajuste del salario mínimo en este año. La pregunta que surge es cómo imponer ese nivel. Primero, considerando el nivel de éste con respecto a la línea de pobreza (una familia sostenida por un jefe de hogar con salario mínimo, está muy cerca de los niveles de pobreza), a otros grupos sociales y al salario promedio, además del costo de la vida. Si consideramos que el IPC del año pasado aumentó más de 7% y el Índice General de Remuneraciones casi un 8% -en términos nominales-, no hay razón que parezca justificar el congelamiento.

El aumento del salario mínimo a plazos largos podría rigidizar el mercado laboral, sobre todo en el segmento más joven de la población y en los que ingresan al mundo laboral. Pero hay que diferenciar los contextos. Durante el gobierno de Eduardo Frei, en la crisis asiática, había una mezcla entre un déficit en cuenta corriente, por una creciente presión fiscal y privada, y una alta expectativa de devaluación del peso. La política contractiva del Banco Central de la época agudizó el desempleo debido la imposibilidad de los ajustes necesarios en el mercado laboral, básicamente como consecuencia del plan trianual de reajuste de salario mínimo del entonces ministro Aninat. El contexto actual es hoy, sin embargo, muy diferente: expectativas de apreciación del peso, alejadas presiones inflacionarias, una débil actividad y un considerable aumento del desempleo. La caída de la demanda interna es brutal (creciendo 0% en 12 meses), además de otros indicadores sectoriales evolucionando negativamente.

Los empresarios y sus representantes políticos son poco imaginativos y muy "caraduras". Quieren pagar poco, ganar mucho, que el flujo monetario sea reducido, que de esa manera se contenga la inflación. Un reajuste del salario mínimo, con una inflación esperada más una tasa de crecimiento moderada en productividad- debería ubicarlo este año en un rango de 4%-5%. Si del total de empleados de la economía el 15% gana un salario cercano o igual al mínimo, este reajuste significa una contribución a la absorción que requiere la economía. El financiamiento vendrá de menores retornos del capital, del subsidio a la contratación de mano de obra juvenil (el cual ya alivia el 30% del costo de la contratación estos a los empresarios) y de menores utilidades del “circuito de subcontratación” Se dice que las grandes empresas privadas no pagan salario mínimo y que, por tanto, su alza afecta sólo a las pequeñas empresas que dejarían de contratar personal. Pero estas grandes empresas no pagan el salario mínimo, ya que delegan esta parte de su costo laboral a las empresas subcontratistas, quienes, para ganar los procesos de licitación, remuneran a gran parte de su plantilla laboral con el salario mínimo.

En consecuencia, esta doble precarización laboral salarial debería ser atenuada por reajustes razonables del salario mínimo. La falta de imaginación del empresariado que le lleva a decir que “no hay espacio” para discutir les impide ver que se potenciaría la demanda interna para que estimule a una alicaída actividad económica. Así se dejarían de llorar porque quebró el Burger Inn o se cierran locales en los malls.


Publicado por: Yamil Asenie
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