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Votar no basta, hay que organizarse y luchar

A falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, nos encontramos en la encrucijada de votar por el "mal menor" capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa.

29 diciembre 2009


Estas elecciones, han expresado, más que un fortalecimiento absoluto de la derecha –que no ha superado el 43% histórico, ni el 48% que obtuvo Lavín en 1999-, un fortalecimiento relativo, producto del debilitamiento de la Concertación. La distancia de casi 15 puntos es fruto también de la importante “fuga de votos” hacia la candidatura de Marco Enríquez, que reflejó en estas elecciones, el declive concertacionista, actuando como polo de atracción de quienes sin romper con sus coordenadas programáticas, concebían la necesidad de una “renovación” en su interior.

La Concertación obtuvo, en la elección de Concejales, un 45% de los votos; ahora en la elección de Diputados 2009, obtuvo un 44,36%. Es decir, muy parecido. Esta es la base “Concertaciónista” nacional. Es la base que no interpretó a cabalidad el senador Frei.
Michelle Bachelet en primera vuelta obtuvo un porcentaje mayor del de Piñera: 45,96%, pero en segunda vuelta sacó 53,50%: 7,5% más. Ese porcentaje no le sirve a Frei. No llega. Lo que le sirve es parte importante del millón cuatrocientos mil votos que obtuvo Enríquez Ominami, y los cuatrocientos treinta mil de Arrate. Porque claramente, y quedó demostrado, no toda la Concertación votó por Eduardo Frei.

Para la segunda vuelta, la cooptación del caudal electoral de Enríquez Ominami, es un problema crucial para Frei y la Concertación. El hecho de que éste haya negado el endoso de sus votos a ningún candidato, le acarrea dificultades adicionales a la Concertación a la hora de atraerlos.

Reconozcámoslo: desde nosotros mismos, los trabajadores, no tenemos alternativa en estas elecciones presidenciales.
Todo esto se lo debemos al actual sistema binominal y a lo antidemocrático del sistema electoral y la constitución chilena, que sólo sirve para impedir la participación democrática de los trabajadores y pobres. Al decir que no somos electoralistas, no significa que no participamos en elecciones, ni que asumimos las posiciones que tienen todos los grupos que llaman a no intervenir en las elecciones burguesas, a anular y a no aceptar su legalidad.

Cuando participamos en elecciones, no lo hacemos con la sola intención de que ganen nuestras/os candidatas/os y menos todavía nos interesa crear ilusiones en que vía elecciones vamos a cambiar las cosas. Nuestra tarea no consiste en crear ilusiones en las elecciones, por esto una de nuestras consignas cuando participamos en elecciones, debe ser "votar no basta, tienes que organizarte y luchar" Pero las elecciones son un piso mínimo.

A falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, nos encontramos en la disyuntiva de votar el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa.

Se han conocido los “12 compromisos por la democratización y el avance social de Chile” con que la candidatura presidencial de Eduardo Frei pretende captar los votos progresistas que necesita en el balotage del 17 de enero del 2010. Varios de los puntos expresados en este compromiso ya eran conocidos, como la reforma al sistema binominal, pero fueron decisivos los aspectos contenidos en el punto uno, en orden a limitar el concepto de “Estado subsidiario” y el restablecimiento del derecho del sector público a constituir empresas en áreas estratégicas para el desarrollo del país, pues ambos puntos introducen cambios en el modelo neoliberal. Para el abanderado de gobierno, un factor fundamental también resulta la ampliación de la negociación colectiva.
Es tiempo de definir cuál es el perfil mínimo de un candidato a la Presidencia.

Aunque el deseo de castigar a quienes nos han mentido más de una vez, hay que tener en claro que la derecha va a poner de inmediato en el Parlamento el tema de la flexibilidad laboral que tanto nos ha costado frenar y que van a tener los votos necesarios, porque sabemos que hay gente de la Concertación que los van a apoyar. Si no lo han hecho es porque hasta el momento la figura presidencial concertacionista lo impedía. Esta reflexión no parte porque estemos con Frei o porque nos guste la Concertación,
Gane quien gane, deberemos enfrentar retos mayores porque en un eventual gobierno piñerista habrá intentos por quebrar el movimiento sindical y dividirlo para que se facilite la tarea de imponer normas que beneficien a los que creen que todo lo soluciona el mercado.
Exigimos un gobierno con una "estrategia de crecimiento" definida y evaluable, que tenga como eje la creación de empleos de mayor calidad, con remuneración digna, protección social, previsión y salud. Es nuestra misión exigir del siguiente gobierno su compromiso con un empleo decente, incrementando sin dogmas ni prejuicios la tasa de participación laboral, así como el nivel de calificación de las mujeres y los jóvenes. No nos interesa que una vez más se nos pretenda vender el buzón de "gran pacto nacional bicentenario", donde los trabajadores tendríamos un "rol central". Queremos que se instale, de una vez, algunas de nuestras reivindicaciones históricas. Resulta esencial el cumplimiento de un pacto del candidato con el mundo sindical.

Existe una diferencia real –aunque no crucial- entre la derecha y la administración concertacionista, centralmente en cuanto a los métodos de gobierno –la derecha se sirve con mayor soltura que el “progresismo” de la represión y es contraria a que el estado juegue un rol en la economía, cuestión que el progresismo por lo general defiende.
Como sea, es necesario prepararse, fortaleciendo las organizaciones de los trabajadores, por el derecho efectivo a huelga y la negociación colectiva por rama. También es necesario que las organizaciones de izquierda, incluyendo las que votarán a Frei, incluyan acabar con el sistema binominal antidemocrático y la proscripción de los dirigentes sindicales para ocupar cargos parlamentarios y para cuestionar la obra económica y social de la dictadura.

Fortalecimiento del sector Público

El modelo de gestión privada de los servicios públicos pone en peligro, la calidad de la gestión y las condiciones laborales de los trabajadores. Este modelo de gestión, sólo tiene un objetivo que es el enriquecimiento de los empresarios, que si acceden a estos contratos no es para servir a la ciudadanía, ni preocuparse por los trabajadores, sino para obtener el mayor beneficio posible.

Esta gestión, descapitaliza a las administraciones públicas, así como, son un ataque a los servicios públicos básicos, de la ciudadanía y ponen como principios básicos la rentabilidad y el beneficio por encima de la calidad del servicio, los derechos de los barrios y los ciudadanos y la calidad de trabajo de los trabajadores. Frente a esto debemos levantarnos un programa, que incluye al menos:
• Dar prioridad al interés general representado por los servicios públicos
• Permitir a todos(as) la accesibilidad a los servicios públicos
• Reforzar los servicios públicos para consolidar los derechos fundamentales de los(as) ciudadanos(as)
• Dar a los servicios públicos una base jurídica sólida para inmunizarlos frente a los ataques de carácter ideológico de un mercado no reglamentado.

Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos: lo más probable es que dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial.
El nuestro es un voto de autodefensa. Vamos a votar por quien nos diga que cree en el Estado y en los derechos de las trabajadoras y los trabajadores.

Ver Carta Abierta a las Bases

Ver Compromisos en Salud Sebastian Piñera

Ver Compromisos en Salud Eduardo Frei

 



Publicado por: Yamil Asenie
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