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González denuncia que hay una campaña evidente para asfixiar la Salud Pública

El presidente de la Fenpruss, Claudio González es entrevistado por la Revista Réplica. En la nota, el dirigente establece que la discusión debiera ser de fondo y denuncia una campaña en contra de la salud pública.

19 julio 2010


Foto: María de la Luz Almeyda (Revista Réplica)

¿Qué opinión tiene la FENPRUSS sobre el ministro Mañalich?

Frente al tema de él como funcionario de gobierno, tenemos la opinión que es un hombre muy inteligente y muy sólido, pero a la vez es muy pragmático, tenemos la impresión que viene a hacer la pega y básicamente a cumplir un programa, pero sentimos que, por lo mismo, no va a perder el tiempo conversando con lo trabajadores, porque, como dicen en el Ministerio, tienen el 52 % de la ciudadanía a su favor. Entonces, en ese marco, sólo va a establecer alianzas con quien estime conveniente. Ahora, uno no ve un equipo trabajando. Incluso la exposición pública es especial, porque siempre el vocero del Ministerio es el Ministro, pero antes, en los gobiernos anteriores, quienes asumían las vocerías eran los subsecretarios.

Y en ese marco de una estructura tan liderada por él, ¿hay diálogo con los trabajadores de la salud?

Nos hemos reunidos dos veces con él. No reunimos cuando asume, como Coordinadora de Gremios de la Salud, y luego, por el tema de las concesiones. El diálogo uno lo busca, de una manera tal vez más informal, pero diálogo fluidos, mesas instaladas no, no hay nada de eso. Probablemente aún no crea que los trabajadores podemos ser aliados estratégicos.

¿Es cierto que rompió una propuesta en la cara de una dirigente de la Fenpruss, en el contexto del paro del Hospital San Juan de Dios?

Sí, fue frente a Carmen Falcón. Tuvimos un incidente, ese viernes, a las tres de la mañana. Él fue al paro, el fin de semana antepasado. Entró a la posta, amenazando a la gente con las penas del infierno, diciendo que la huelga era ilegal. Y tuvimos una discusión con él, porque a pesar de que el programa del gobierno promete una negociación colectiva, él dice que no va a formar parte de ese proceso, porque está en peligro el “partido” al cual “pertenece”. Él dice que pertenece al “partido de los enfermos”. Y cuando la compañera le entregó el petitorio él lo dobló en cuatro, lo arrugó y luego lo rompió, tirándolo a la basura en frente de todos. Nosotros creemos que es extraño que un ministro de Estado haga esas cosas, porque, como le decía, para eso están los subsecretarios, me refiero para ir a enfrentar esas situaciones. Esto demuestra que no hay manejo político. Y estamos evaluando acciones legales. Porque él amenazó a los dirigentes con querellas, y estamos viendo cómo procede el Ministerio, para ver cómo reaccionamos nosotros.

Hay una discusión muy grande con respecto a las concesiones de los hospitales. ¿Se ve en ella un camino hacia la privatización?

Mire, nosotros definimos en la asamblea que tuvimos a finales de abril que nos oponíamos al plan de concesiones establecido por el Gobierno y nos oponíamos particularmente porque la concesión es privatización del Servicio Público. Hemos desarrollado una serie de temas, una cantidad de ideas fuerzas, como que las concesiones son una hipoteca cara porque con la misma plata puedes financiar más hospitales; que los límites de las concesiones no están claros que el reglamento, ¿es un reglamento que te da las atribuciones para concesionar todo? No lo sabemos. Y ahí está el tema de los delantales blancos, que dice el Colegio Médico que no se concesiona. Y efectivamente lo más importante, pensando que nosotros estamos acostumbrados a tomar modelos del primer mundo a la hora de desarrollar política pública, es que las experiencias de otros países como Inglaterra y de España son decidoras y en esos términos poco claros no son fructíferas. Además, curiosamente, la concesión aparece como herramienta a partir desde el terremoto, porque teníamos el 60 % de la infraestructura hospitalaria en el suelo, pero nace justo ahí también como una excusa.

Aunque en términos políticos hay que decir que fueron aprobadas en el Gobierno de Lagos y las modificaciones se aprobaron en la última parte del Gobierno de Bachelet. De hecho el Ministro, a falta de medidas propias, dice que es el fan número uno de Lagos y lo comenta en El Mercurio y en la Cámara de Diputados. Entonces ahí se comienzan a confundir las cosas. Pero en materia de concesión creemos que no es una política clara: no tenemos experiencia, es más cara, y a la larga, afecta los indicadores sanitarios, que es lo que a la gente le interesa.

Y en ese camino, ¿cuál es la postura que tienen con respecto a la municipalización de los consultorios?

En ese tema hemos manifestado que no nos parece, y ahí tenemos algunos puntos: por una parte los trabajadores dicen que la manera que les están prometiendo los alcaldes en cómo entrarían a trabajar no está definida, algunos dicen que entraría vía Código del Trabajo, otros vía honorarios, o vía concurso público, con la que seguramente muchos trabajadores no podrían quedar. Y por otro lado, hay preocupación porque es de conocimiento público que una gran parte de los municipios están en el suelo y ahí tenemos una diferencia con nuestros compañeros de la Confusam, donde nosotros hemos evaluado consultorios a cargo de servicios de salud y consultorios a cargo de municipios y son muy superiores los primeros, por un tema estrictamente sanitario.

Finalmente, nosotros siempre hemos planteado que la municipalización fue una mala idea porque es muy importante en salud este concepto de la unidad del mando, es importante que sea un solo empleador que defina la política hacia abajo, ahí tenemos alcaldes o directores de consultorio. ¿Quién tomaría las decisiones importantes?

Además con los cambios políticos y con los cambios de alcalde…

Claro y el cambio político te trae una perspectiva ideológica de la implementación de la salud pública. Cuando entras con temas que tienen que ver con la píldora del día después, o con el control de natalidad, por ejemplo. Ahí la política nacional sanitaria no funciona.

La presidenta de la Confusam, Carolina Espinoza, declaró que los dineros no estarían llegando a los hospitales. ¿Cómo se solucionaría eso?

En términos de la asfixia que se está provocando y de la que tanto habla el Ministro, nosotros tenemos una propuesta de que mes a mes se envíen las remesas. Generalmente los hospitales manejan sus presupuestos que son anuales, los dineros históricos. Y lo que está pasando es que no va a alcanzar; después del invierno, agosto, septiembre, vamos a tener el 70 % de los hospitales endeudados, si hoy son cien mil millones los que faltan, fácilmente vamos a pasar a los doscientos. Pero ahí, el tema está en qué queremos, porque cuando se dice que hay una campaña orquestada para que se asfixie la salud pública chilena, uno se pregunta: ¿Nos estaremos pasando rollos? Pero al parecer estamos en lo correcto.

¿Habría una campaña entonces?

Cuando uno visita hospitales, consultorios, y habla con la gente, se da cuenta que está pasando eso. No es casual que tengamos tanta presencia mediática por los, entre comillas, errores, de la salud pública. Que hoy se diga que hubo problemas de gestión en la administración anterior, que efectivamente se esté recortando el presupuesto, no es casual. Creo que se está instalando un modelo por parte del Gobierno, del Ministerio, y de los medios.

Por ejemplo, lo que pasó el fin de sema pasado cuando mueren tres trillizos en el hospital San Borja. Uno ve TVN a medio día, y TVN cuenta el hecho de esta situación grave, pero yo llamo a la matrona y la matrona me cuenta que los niños nunca iban a poder sobrevivir, porque eran niños de cuatrocientos gramos, sin embargo, pasa un día completo hasta que el Ministro sale el domingo contando que efectivamente era imposible que vivieran. Y yo no sé si se demoraría tanto si eso mismo ocurriera en la Clínica Las Condes. No sé si se demoraría tanto en aclarar la situación.

¿Y cuál sería el objetivo de quitarle el piso a la Salud Pública?

El objetivo sería debilitarla. Y si lo que viene ahora es el tema de la licitación de las listas de espera, el famoso bono auge -que es el traspaso de las políticas públicas a privados, con el concomitante de los conflictos de interés de nuestros amigos médicos, que no te explicas por qué no permanecen en el servicio, o por qué hacen una intervención en hospitales que dura dos tres horas y vía licitación, la hacen en una hora, o por qué manejan las listas de espera en el bolsillo-, en fin, una serie de irregularidades; entonces cuando vengan esas medidas tendremos que denunciarlo y probablemente exista algún conflicto mayor.

El Ministro dice dos cosas: se instala sobre los problemas de la Salud Pública detectados por Contraloría. y segunda instalación: dice ”esto fue hecho por la Concertación y yo me declaro continuador de la política de Lagos”. O sea, “voy a avanzar en la concesión de Hospitales, voy a avanzar en las listas de espera, voy a avanzar en el bono auge, y trabajaré por un programa de derechos de los ciudadanos que tiene diez años en el parlamento”. Pero uno no ve que haya una política propia, sólo se profundiza la privatización de las medidas de otros gobiernos. Entonces la situación de los hospitales sólo dependerá de la fuerza laboral de quienes lo componen. No hay nada de apoyo.

¿Hay una propuesta de la FENPRUSS para estos temas de fondo?

Nosotros no podemos pelear cuatro años, a partir del terremoto y en un país que tiene plata, plata afuera… plata en bonos soberanos. Debemos hacer el gran debate que hemos llamado La Reforma Bicentenario de Salud, porque no podemos seguir parchando el sistema; hay que dar un debate integral, el tema de los especialistas, el tema de atención primaria. Los problemas con el personal. Pero la respuesta de Mañalich, es que ellos no tienen el tiempo ni las ganas. Que están decididos a implementar lo hecho por los gobiernos de la Oposición.

¿Y se viene alguna movilización?

Estamos tratando de armar la Coordinadora del Gremios de la Salud, no es fácil, por una cosa de posiciones, de egos. Y ahí las últimas conversaciones que hemos sostenido es que tenemos que generar movilizaciones tal vez en la próxima quincena. Pero, junto con eso, lo que hay que hacer es acumular fuerzas. Pero lo que venga tiene que ver con la ciudadanía. Los paros no son algo que nos traiga cercanía con ella. Por eso se va a tener que analizar el tema de cuándo es responsable hacerlo. Porque como decía un colega, pasamos de ser héroes post terremoto a ser enemigos públicos. Se nos acusa por El Mercurio y La Tercera en la editoriales, que tenemos capturado el Servicio Público a punta de paros. Pero tienen que pensar que atendemos al 70% de la ciudadanía y al setenta por ciento más pobre, que no es menor.

Lo que pasa es que la gran batalla que vamos a tener que dar, no se va a iniciar cuando se construya el primer Hospital, que va a ser en Antofagasta, sino cuando se discuta el presupuest.o, porque si vemos que no hay un aumento, y seguimos con el prsupuesto histórico, que es bajísimo, nos manifestaremos. El problema es que cuesta mucho movilizarse, porque no hay una unión importante de los actores políticos, menos de la Oposición, si acá la única oposición buena la ha hecho Mayne-Nicholls y Bielsa. Hay una falencia, o una falta de acción de parte importante de los políticos y actores sociales. Es así.

Fuente: www.revistareplica.cl



Publicado por: Nayareth Quevedo Millán
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